Una más. Kohl cuenta con pelos y señales cómo se dopaba, Colom da positivo, Fignon tiene un cáncer, Vinokourov prepara su regreso tras cumplir dos años de sanción, Astana no paga, el ministro de Deportes galo declara persona 'non grata' a Valverde, la Vuelta deja fuera al Fuji-Servetto y éste recurre al TAS, el pasaporte biológico señala a Serrano, Lobato, Astarloa, Caucchioli y De Bonis, el Tour dice públicamente que no quiere a Boonen en su carrera y el excampeón del Mundo y el Quick Step apelan al TAS, donde se amontonan los casos de ciclismo; Rooks confiesa que tomó EPO, lo mismo que Jacobs y Hermans... Parece que los elementos se han puesto en contra de este deporte y, en especial, de la Vuelta a Suiza, que paso completamente desapercibida para el gran público. Es increíble que aún haya ciclismo.
Si las malas noticias sólo fueran éstas, no habría de qué preocuparse, porque el ciclismo ha demostrado su fortaleza, pero se repiten una y otra vez, semana tras semana, mes tras mes, año tras año... desde aquel tristemente famoso 1998, el del 'caso Festina'. Patrocinar un equipo ciclista se ha convertido, en estas circunstancias, en una tarea de valientes, ya que aunque sigue siendo un escaparate publicitario inmejorable, al menos cuando se gana, el riesgo que se corre es tal que las firmas comerciales prefieren apostar por otros deportes menos conflictivos y más estables. Los organizadores tampoco son ajenos a esta crisis, que sólo hay que echar un vistazo a los patrocinadores de las dos últimas ediciones de la Vuelta a España y a la lista de carreras que están desapareciendo.
Pero, ¿quién es el verdadero culpable de esta situación? Sin duda, no habría tanta polémica si no hubiera positivos, luego los primeros culpables son los corredores que, a estas alturas, sabiendo el riesgo que corren, ellos y sus equipos, aún siguen jugando con fuego y recurriendo a pócimas mágicas y a los gurús del dopaje. Sin embargo, siendo su actitud detestable por lo que supone de engaño y juego sucio, por no hablar en términos de salud, es entendible -nunca admisible- que algunos intenten resolver su vida de la manera más rápida posible. Siempre, en el ciclismo y en la sociedad, ha habido tramposos, y los seguirá habiendo, de ahí que sea labor de todos, aunque en especial de las autoridades competentes, que para eso están, desenmascararlos.
El problema es que las cosas se pueden hacer bien o se pueden hacer mal y en el ciclismo la tarea de luchar contra el dopaje corresponde -aunque no exclusivamente- teóricamente a la UCI, un organismo que a estas alturas de la película parece claro que no da la talla, porque para acabar con el cáncer del ciclismo está poniendo en peligro la propia vida de este deporte.
Soy consciente de que un 'tumor' que se ha engendrado durante más de un siglo de vida no es nada fácil de extirpar, luego sé que la labor de la UCI no es sencilla. Pero, aparte de muchos casos puntuales, comentados a veces en esta misma sección, jamás entenderé que desde la UCI se trate tan mal al ciclismo. Me explico: por hablar de un pasado reciente, no entiendo que la UCI, junto a la AFLD, presenten su programa antidopaje del Tour coincidiendo con el Dauphiné Libéré, quizá la prueba más importante del ProTour, su invento. ¿No hay fechas libres en el calendario para no dañar a nadie? No entiendo que la UCI comunique la lista de sospechosos por el pasaporte biológico coincidiendo con la Vuelta a Suiza. ¿No podían haber esperado hasta el lunes? ¿Qué hubiera cambiado? No hay la más mínima consideración hacia nadie.
Pero, además de las formas, también podemos hablar del fondo. ¿Por qué la UCI señala a determinados corredores y luego quiere que sean sus Federaciones respectivas las que sancionen?Ya sé que es lo que dice el reglamento, pero es una forma como otra cualquiera de eludir responsabilidades, de tirar la piedra y esconder la mano... y una fuente inagotable de conflictos, porque a la postre cada Federación interpreta los reglamentos según sus intereses y como le viene en gana, aunque la UCI se reserva el derecho de apelar al TAS si no está de acuerdo, cosa que por cierto sólo hace con las Federaciones o países que no son de su cuerda. ¿No sería más lógico que hubiera un tribunal independiente único e internacional para juzgar cualquier irregularidad? De esa forma siempre habría una misma vara de medir y todo el mundo sabría a qué atenerse. De esa forma todos, incluído el Tour, que por ejemplo no tiene ningún problema en desafiar públicamente a la UCI con el 'caso Boonen', estaría sometido. De esa forma se evitarían los mil jueces y por tanto los mil verdictos distintos actuales, fuente constante de conflictos y, en parte, de la mala imagen de este deporte.
Seguimos hablando del fondo. Esta semana por fin hemos sabido algo del pasaporte biológico. ¿De verdad alguien cree que los cinco casos sospechosos se pueden considerar un éxito cuando Kohl, según él mismo ha contado, Schumacher, Riccó, Piepoli, Rebellin, Dueñas y entre otros Beltrán, lo habían al parecer driblado? Y encima, quizá con la intención de hinchar la lista, o quizá de meter a otro español en la misma, figura Rubén Lobato, quien en 2009 ni tan siquiera había solicitado la licencia. Si tenían algo contra él de 2008, ¿por qué no lo sacaron en su momento y no ahora, cuando ya de nada sirve? Con un poco de suerte, Lobato va a ganar más dinero, vía demandas, que cuando era corredor.
El pasaporte biológico, que todos creíamos el arma infalible contra el dopaje, va a ser, tal y como lo han parido, un foco de conflictos inagotable porque nadie sabe exactamente en qué consiste, qué se hace con las muestras -de sangre y orina- recogidas, qué garantías ofrece a los corredores ni, mucho menos, qué defensa tienen éstos ante posibles irregularidades o desacuerdos. La UCI, como hemos explicado antes, presiona a los equipos para que aparten a los sospechosos de las competiciones, trasladando así a éstos la responsabilidad cuando el TAS acaba de dar la razón a Gusev por el despido del Astana en 2008. Es decir, los equipos se van a encontrar en un callejón sin salida: si no apartan a los sospechosos tendrán a la UCI y a los organizadores en contra; y si lo hacen se enfrentarán a los tribunales deportivos y ordinarios.
Lo mismo va a pasar con las Federaciones, que van a recibir unos datos que no entienden (los expertos trabajan, y no precisamente gratis, para la UCI) y, en base a ellos, van a tener que sancionar. Si lo hacen, los corredores les llevarán a los tribunales; y si no, la UCI apelará al TAS. Los escándalos y los conflictos se van a suceder, el ciclismo va a caer aún más bajo y sólo los abogados y los 'vampiros' van a salir ganando. Y todo por querer ser el primero y por poner en marcha un sistema jurídicamente endeble que otros deportes con más lógica aún no quieren instaurar.
Luchemos contra el dopaje y los tramposos con toda la fuerza posible, pero con sentido común y salvando siempre al ciclismo, no como hace la UCI.
Aparte de dopaje, también podemos hablar del calendario. Todos sabemos que es una locura que coincidan dos grandes carreras en el tiempo: París-Niza y Tirreno-Adriático, Giro de Italia y Volta a Catalunya, Vuelta a España y Vuelta a Polonia... Todos lo sabemos menos la UCI, que para 2010 ha pasado -menos mal- la Volta a Catalunya a marzo, pero mete el Tour de California en mayo, coincidiendo con el Giro. Por no hablar de las dos pruebas que, por decreto ley, como siempre, mete en Canadá -en Montreal y Quebec- coincidiendo con la Vuelta a España. También en esto se hacen las cosas mal, porque el ciclismo es el único deporte que se hace la competencia a sí mismo.
Después de esta larga exposición, creo tener motivos suficientes como para pensar que la UCI es la actual responsable de casi todos los males del ciclismo. Y, por desgracia, creo también que o el organismo internacional cambia de manos, pero a todos los niveles, o el ciclismo no levantará cabeza nunca, aunque siempre podremos soñar con un golpe de estado como el que se está produciendo actualmente en la Fórmula 1.
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ID:
371/406452 .- [22-10-2009 16:55]
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giulianod_2000@yahoo.com
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hola todos los ciclistas viejos saben como es la cosa tan ipocritas que son en chile nadie toma nada bueno talvez esta bien los codigos del ciclismo no hay que romperlos el que sabe sabe.
ID:
371/372094 .- [30-09-2009 22:15]
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tciclespaves@gmail.com
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todo esto es triste para los que nos gusta disfrutar de este deporte..pero esta peste sera dificil de terminar..pero al final el daño se lo hace el tramposo que usa estas sustancias .
ID:
371/350362 .- [08-09-2009 14:13]
Correo
verdugovilchesjoseluis8@gmail.com
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Sigo soñando con un ciclismo limpio, que valga mas el esfuerzo de un ciclista que lo que tomo para andar bien, que cuando salgo con mi bici a rutear, no se diga que hasta en los laborales, en los juveniles, en los junior, en los del tour, en los del giro, en los futbolistas, basquetbolistas, golfistas, tiardores,atletas, maratonistas, en general en todos los deportes handan dopado, yo creo que se erradica empezando por uno mismo primero, la conciencia, el orgullo, la lealtad conmigo.Ojala asisea